En Colombia, hasta el día de hoy y por factores del poder económico y político, se asocia a las personas comunistas como gente peligrosa, nefasta para nuestra sociedad, y algunos de esos factores de poder los ven y asumen como enemigos a aniquilar y así ha sido por décadas. Allí está la explicación y la razón que explica la violencia que se ha ejercido contra militantes comunistas, y la que se ha extendido a quienes critican y luchan contra un orden de exclusiones e inequidad como el que ha prevalecido en Colombia.