Aída Avella
Volvimos a recorrer parte de La Guajira, desde Palomino, entrando por el Magdalena, hasta las rancherías y zonas rurales de Riohacha y Maicao. Salta a la vista el imponente mar y las enormes áreas desérticas con algo de vegetación verde, inexistente en la sequía del 2015. Este hermoso paisaje contrasta con la pobreza, el hambre, la desnutrición producto del abandono estatal y de la corrupción.