Por:Sergio Ferrari
En los últimos días Glasgow se inflamó como el mismo clima planetario. La cumbre institucional intenta vender sus logros y “avances”. Mientras tanto, los sin voz climática, los jóvenes de la calle, el movimiento ambientalista, los que ya perdieron la paciencia, aceptan la pulseada: el de la protesta, denuncia y movilización colectiva y ciudadana.