La masacre de varios civiles, entre ellos cuatro niños menores en la vía de Santo Domingo a Puerto Rondón, los crímenes de otras personas en Saravena y el asesinato del camarada Wilmer Hernández, dirigente comunal de Puerto Miranda, Tame, Arauca, es un duro golpe a los esfuerzos del movimiento popular, de las organizaciones de Derechos Humanos y de las fuerzas políticas que buscan alcanzar la paz y el respeto a la vida en la frontera con la hermana República Bolivariana de Venezuela.
