Hace 165 años, cuando las trabajadoras de las fábricas textiles de Nueva York, el 8 de marzo de 1857, se pusieron en huelga y se manifestaron por “un trabajo de diez horas, salas de trabajo luminosas e higiénicas, salarios iguales a los de los trabajadores textiles y sastres masculinos”, seguramente no imaginaron que en 2022 se seguirían exigiendo todas estas reivindicaciones.