Por: María Fernanda Barreto. (*)
En 1993, en medio de una operación para acabar con las mafias que controlaban el negocio del narcotráfico en Colombia murió Pablo Escobar, en aún poco claras circunstancias. El capo colombiano se convirtió de inmediato en un mito usado por la industria del entretenimiento que se extendió con el mito del General Naranjo quien, gracias a su participación en la búsqueda del famoso narcotraficante, fue luego denominado “el mejor policía del mundo”, lo que le ha sido muy útil para exportar el modelo represivo colombiano. De mito en mito, entre novelas, series y demás productos comerciales, quedó sepultada la verdad.