Luego de estos 18 días en los que seguimos sin saber absolutamente nada de Pablo González -detenido el 28 de febrero en la zona de frontera Przemyśl y acusado falsamente de hacer tareas de espionaje- aumenta nuestra preocupación por su estado de salud física y su integridad emocional. Algo es seguro: Sus derechos están siendo conculcados.
