miércoles, 24 de noviembre de 2021

En Ibagué, Homenaje al camarada Raúl Rojas González


 Por Agamenón

El camarada Raúl Rojas González murió el pasado 8 de abril de 2021, en la ciudad de Bogotá. Un comunista de tiempo completo que murió con las botas puestas, predicando la unidad del pueblo, la batalla por la democracia y el socialismo.



Este 27 de noviembre, a partir de las 2:00 de la tarde se le brindará un sentido reconocimiento en Ibagué, para lo cual estamos convocando la militancia del Partido, la Unión Patriótica y demócratas en general a participar del sencillo pero sentido reconocimiento a un verdadero gigante del comunismo en Colombia.

El periodista Humberto Leyton, describe muy bien la personalidad revolucionaria del camarada al afirmar: “Raúl Rojas vivió para ser un revolucionario en el sentido exacta de la palabra. Sin esguinces ni falsa palabrería de izquierdosos de café, su praxis consecuente y comprometida con sus ideales y la lucha de su pueblo era su credo”.

Por su parte, el ex senador de la república, Jairo Rivera Morales, al conocer de la muerte del camarada, expresó públicamente: “Se nos ha ido “un hombre de verdad”, lo escribo así porque los perfiles de coraje, consecuencia y entereza del amigo que nos deja se confunden con los del protagonista de la novela de Boris Polevoi”.

El comité central del Partido Comunista Colombiano, señaló: “Fue un dirigente imprescindible, un cuadro político de todas las horas, el más reconocido de los líderes populares comunistas del Tolima y la expresión más alta de la firmeza y la lealtad a la causa del Socialismo”.

El doctor Jorge Ancizar Cabrera Reyes, ex secretario departamental de gobierno y dirigente liberal, señaló: “Deja un legado de lucha revolucionaria que realizó como dirigente político en el Tolima buscando las reivindicaciones de la clase obrera y de los trabajadores de los distintos estamentos públicos y de la sociedad civil”.

El doctor Tony López, ex embajador de Cuba, periodista, politólogo y analista internacional, manifestó: “Recibí la nota de la muerte de nuestro querido camarada Raúl Rojas. Les pido el favor de hacer llegar a sus familiares y a los camaradas de la dirección del Partido, mis condolencias”.

El camarada Jaime Cedano Roldán, residenciado en Europa, dijo al conocer el fallecimiento del compañero Rojas González: “Sobrevivió a atentados, carcelazos, persecuciones, amenazas y a la violencia paramilitar y oficial contra su familia, sin desfallecer nunca en la lucha, ni perder las esperanzas en la construcción de un nuevo país. Fue concejal, diputado y secretario  del PCC en el Tolima. Nos quedamos con su ejemplo y con su sonrisa”.   

Natural del municipio de Chaparral (Tolima), nació en 1939. Pagó el servicio militar e incluso, durante algún tiempo fue ecónomo del batallón Caicedo y docente junto con su esposa, María Oliva Campos Torres.

Militó durante algún tiempo en el Movimiento Revolucionario Liberal (MRL), pero también en el movimiento estudiantil MOEC. Su formación autodidacta se fue dando a la intemperie en momento de cruda violencia, que se desató con más ímpetu al producirse el cruel asesinado a manos de la CIA con la complicidad de la oligarquía liberal-conservadora del caudillo liberal, Jorge Eliécer Gaitán Ayala, el 9 de abril de 1948 en las calles céntricas de Bogotá.

Desde muy joven abrazó con donaire la lucha de los humildes, especialmente de los campesinos e indígenas de la vasta región del sur del Tolima. En 1984, ayudó a organizar y dirigir dos paros cívicos en Chaparral, exigiendo dinero para la construcción del acueducto por gravedad. También participó en dos movilizaciones hacia Bogotá, una en solidaridad con el gobierno de la unidad popular de Chile que encabezaba el compañero Salvador Allende y la segunda, para exigirle al entonces presidente Belisario Betancur, recursos para dicho acueducto municipal.

Fue concejal durante más de veinte años. Difusor del semanario Voz Proletaria, junto a su esposa e hijos e hijas. Se señala que la camarada María Oliva Campos Torres, distribuida más de cuatrocientos ejemplares, no solo en Chaparral, sino en los municipios cercanos como Ataco. “Mis hijos siempre participaban, ayudaban a venderlo en las calles los domingos; se vendía y se hablaba con la gente, se les explicaba la importancia de la información que traía”, le comentaba el camarada Raúl a uno de los redactores del semanario VOZ La verdad del pueblo en el 2019.

Así narra su propia experiencia: “Un domingo me detuvieron por estar entregando un documento de Gilberto Vieira, quien era el secretario general del Partido Comunista; decían que era algo muy peligroso. Unos cincuenta campesinos rodearon la estación para que me liberaran. Ahí aproveché para reclamar por qué les robaban o decomisaban el periódico y como a los policías no los ponían a estudiar, no entendían, y les explicaba que VOZ tenía licencia del ministerio de Comunicaciones”.

El 10 de abril de 1966, fue atacado en su casa campestre por unidades militares adscritas al batallón General Caicedo con sede en Chaparral, siendo herido en diversas partes del cuerpo, perdiendo una vista y fracturada una de sus extremidades inferiores. Además, asesinado su hermano y un trabajador. Su madre, María Antonieta González y sus demás hijas, fueron detenidas acusadas de ser guerrilleras.

El camarada Raúl fue puesto preso y sometido a consejo verbal de guerra. Amenazado con ser llevado a la isla Gorgona. Un hijo suyo, gran difusor del semanario Voz Proletaria, sigue desaparecido. Nadie da noticia de él. Se llama: Alexander Rojas Campos. Dos hijos más, asesinados por el régimen, uno en Chaparral y el otro en Planadas: Walter y Jairo. Padeció un atentado más en la sede sindical cuando le colocaron una bomba.

Más tarde, la camarada María Oliva Campos Torres, sería encarcelada acusada de ser auxiliadora de la guerrilla. Algunas de sus hijas tuvieron que salir del país por las amenazas constantes del militarismo y demás fuerzas represivas del estado capitalista.

Contra todo ese cúmulo de hechos horripilantes contra el camarada, éste se mantuvo firme y consecuente hasta su muerte. Intentó sobornarlo la inteligencia militar de su época, prometiéndole mucho dinero y residencia en el exterior si cooperaba con el gobierno déspota y criminal.

Nunca claudicó, ni se llenó de pesimismo. Por el contrario. Siempre se mantuvo erguido y convencido que un cambio social y político en Colombia sí es posible. Por eso, murió apoyando el Pacto Histórico y la candidatura presidencial de Gustavo Petro.

En realidad, hombres como Raúl Rojas González, no mueren, porque su ejemplo sigue brillando en el firmamento, trasciende y se inmortaliza. Bienvenidos al homenaje. Contamos con su presencia.

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